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mi casa 2 – la casa amarilla

Cuando yo tenía 15 años nos mudamos de la casa rosa a la casa amarilla, una casa recién construida según los diseños de mi padre y mi madre. Era de una sola altura, y algo peculiar de la casa era que

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estaba construida bajo la tierra por dos lados, por el norte y por el oeste. El sur y el este de la casa tenían ventanas grandes, y la mitad de la casa del lado sur tenía un invernadero que funcionaba cómo un salón multiuso. Había una mesa y sillas para comer, un sofá y dos sillones.

 

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Era la época de la crisis de los precios del petróleo, y la casa estaba construida para ahorrar energía.

 

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Viví en la casa amarilla solo dos años, de los 15 hasta las 16, y al regresar de Colombia, un año más, de los 17 a 18 años. Cuando sueño con mi niñez el sueño siempre tiene lugar en la casa rosa.

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No tengo recuerdos fuertes o especiales de la casa amarilla, pero si me pongo a pensar en ella, y viajo con mi mente a la casa… Veo la cocina, el comedor y el salón que todo estaba integrado en un área sin paredes interiores. Los muebles dividían el espacio y determinaban su uso. El salón era común y corriente, como en muchas casas: un sofá, unas butacas, una chimenea, una televisión (grande por supuesto), algunos otros muebles, estanterías de libros, lo normal. Menos una cosa.

Colgados en los dos paredes uno junto al otro, quietos en su muerte, plácidos como si estuvieran vivos, los trofeos de caza de mi padre. Habían un antílope, un alce y un alce americano, un jabalí y para variar, un pez espada. En el cuarto para invitados había también un oso negro con la boca abierto gruñendo.

column_shadow_animals_pqEn la casa rosa, mi padre había tenido un salón dedicado a sus trofeos y en la casa amarilla no contaba con el mismo espacio. Aunque mi padre era flexible con algunas cosas, en algunas otras cosas no, y sus trofeos eran unas de ellas.

Aunque pensaba, que sí, vivía en esa casa, me sentiría en un zoológico, y no me gustaba ver las cabezas de estos pobres animales muertos por el puro capricho. Una herramienta de mi batalla moral en aquel entonces era convertirme en vegetariana por unos años, y ya, después dejarlo. Así lo hice. Lo dejé por comer pescado en Japón, pero es un cuento para otro día.

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2 thoughts on “mi casa 2 -es

  1. Que cuento mas docil antes de irme a dormir! Que bonito como cuentas los momentos de tu vida a traves las casas rosada y amarilla. Me encanta leerte Denise

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