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kissetresssunshine1mi casa 8 – Londres

– ¿Dónde?
– Londres.
– ¿Inglaterra, Londres?
– Sí.
– ¡Madre mía!

Así terminó mi época mexicana.


Mi compañero había recibido una oferta de trabajo interesante en Londres. Lo pensamos e investigamos los procesos migratorios para nosotros y el perro. A los tres meses Ian y yo estábamos en Londres y Oscar en California, esperando su permiso para entrar en el Reino Unido que tardaría más de un año en llegar. Algún día en febrero de 2007 Oscar llegó, nuestra familia reunida por fin!

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Vivimos en varios lugares muy agradables (un piso pequeño, una casa grande, una casa chica y una barca) y conocimos a gente muy amable e interesante de todas partes del mundo y local. 10 años. Contentos. Metidos en proyectos y actividades inspiradoras y desempañando trabajo estimulante.

Pronto yo encontré trabajo también, coordinaba un programa de educación para la acción social, Turning the Tide. El despacho se situaba en un edificio que se llamaba Casa de los Amigos (Friends House) y el despacho era un cuarto con tres ventanas grandes, una pared completo de libros (nuestra biblioteca de la no violencia) en un rincón en la tercera planta de esa casa gigante.

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Los Amigos, también conocidos como los cuáqueros, son miembros de la Sociedad Religiosa de los Amigos, una comunidad fundada en Inglaterra en el siglo XVII. En su tiempo los Amigos eran muy peculiares por su convicción de que cada persona lleva algo de lo divino dentro de sí. Así cada persona puede tener un contacto directo con la divinidad, sin necesidad de recurrir a sacerdotes u otros intermediarios. Los cuáqueros han expresado por escrito su fe en los denominados Testimonios Cuáqueros, que forman la base de su fe y de su camino para encontrar la verdad y construir un mundo más justo y pacifico aquí y ahora (el Reino de Dios aquí en la tierra).
Es un iglesia muy comprometida y activa. Los Amigos tienen sus costumbres y tradiciones para reflexionar sobre el camino de la vida, pero también tienen organización y actividades para desarrollar y promover proyectos del bienestar comunitaria, paz y reconciliación en zonas de conflicto, campañas antimilitaristas, vivienda digna, y mucho más.

nvtoday

Como ya mencioné, yo pertenecía al programa de no violencia y mi equipo de trabajo era un sueño. A veces trabajamos duro e intensamente y nos enfrentamos a situaciones y grupos muy complejos y difíciles. A veces tuvimos problemas y dificultades entre nosotros también, y los enfrentamos igual como con nuestros grupos – con amor, respecto para todas las personas y un compromiso a ayudar a todas a conocer y a compartir su verdad y encontrar una solución satisfactoria para todas involucradas – un acuerdo de consenso. Debido a que mi programa era educativo cada año yo también tenía oportunidades de formación para mi desarrollo profesional y para después compartir con el grupo de facilitadores que hacen los cursos para Turning the Tide. Hacía de todo – del tecnólogo – gestión de proyectos, transformación de conflictos y facilitación; al psicológico – trabajo de procesos, comunicación no violenta; hasta creatividad, teatro y artes – el Ejército Insurgente de Payasos en Rebelión, el Teatro del Oprimido, juegos de improvisación, Soma, meditación y danza …

Otra cosa me gustaba – nunca tenía un horario fijo o una semana “normal” cuando pasaba toda la semana en el despacho. Sí, había, pero muy raras veces. Yo solía estar fuera, haciendo cursos o participando en cursos, haciendo reuniones con colegas de trabajo, gestionando proyectos o apoyando una actividad o evento comunitario. A veces, hice trabajo de despacho para mantener en marcha todos estos proyectos. Pero la parte que me gustaba más era estar fuera del despacho, trabajando con grupos y conociendo nuevos lugares.

Mi trabajo me llevó a varias partes de Inglaterra y Escocia y un poquito de Gales. Y para trabajar con una variedad de comunidades – desde las antimilitaristas hasta las de vivienda cooperativa. Eran eclécticas las que utilizaban nuestros servicios. Ofrecimos apoyo en el desarrollo de campañas y proyectos, tal como estrategia y visión, reflexión, análisis y evaluación y procesos grupales.

Surgieron oportunidades interesantes e internacionales también. Tenía el honor de trabajar con gente muy comprometida, haciendo un esfuerzo gigante para construir comunidades con más paz y justicia. Tres meses en Kenia arrancando un nuevo proyecto de la no violencia; tres visitas de tres semanas a Sudan del Sur para apoyar a facilitadores locales en su práctica; un curso de un semana para facilitadores-activistas en Seoul, Corea; y una visita fracasada a los territorios ocupados saharauis, y muchos encuentros con colegas europeos en rincones lindos y ciudades grandes.

Aprendí mucho durante este periodo, y compartí lo que podía. Estoy muy agradecida a todas las personas en todas las partes del mundo que conocí haciendo este trabajo.

people on earth

Un nuevo “amigo” muy cerca a mi corazón es el Colectivo Ecodharma, un centro educativo en las Pirineos que conocí por primera vez en 2013. Me fui para participar en un curso de activismo sostenible y como no agotarse. Hoy colaboro con ellos desarrollando el programa de Ecodharma Ibérica, pero esto es un cuento para otro día.

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