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Otra entrada de la serie Teatro del Poder.

La tarea es: escribir sobre un conflicto.

Sonríe mientras trabajas

“¡Así me gustan ver a las chicas, ja ja ja!” dijo el hombre

“Sí, de rodillas, eso sí. O de pie, en la cocina” dijo su acompañante, y los dos echaron las cabezas hacía atrás y dieron grandes carcajadas.

Eran dos hombres de mediana edad. Podrían ser padres de cualquiera persona joven. Llevaban el pelo peinado con espuma y camisetas deportivas con pequeñitos crocodilos cosidos en el pecho.

“La chica” quien de hecho era una “mujer” de 22 años, no prestó mucha atención a los hombres pero los oyó. La tienda estaba llena de clientes, todos en posición de comprar. Arrodillada en el suelo, la mujer estaba reabasteciendo los estantes lo más rápido que podía.

Se puso de pie, sonrío (como el jefe exigía) y preguntó “Caballeros, hay algo en qué les puedo ayudar?”

Los hombres, ahogándose en su propia risa, parecían sorprendidos y complacidos de que ella les hubiera hablado.

“Aquí y ahora no preciosa, pero después de tu turno, te invitamos a tomar una copa,” dijo el hombre que habló primero.

Lina sonrió. La tienda estaba cubierto de cámaras anti-robo, pero toda la plantilla sabía que el jefe también revisaría la película para buscar infracciones de normas de conducta de la plantilla.

Normalmente ignoraría tales comentarios. Trabajaba en una tienda de juguetes sexuales, había todo tipo de clientes. Pero hoy no sería uno de estos días.

Hoy Lina estaba harta de esa actitud de que las mujeres existen simplemente para complacer a los hombres y quedan relegadas a un segundo plano. Sintiendo el poder, la conexión y la digna rabia de todas las mujeres a través de los siglos y las del futuro, y aún sonriendo, dijo, “Bueno, me recuerdan a mi padre, así que eso me hace sentir un poco incomoda. E imaginen cómo se sentirían si alguien de su edad le propusiera tal cosa a su hija. Las muñecas sexuales hinchables están en el pasillo 7 y son apropiadas para cualquier edad. Les aconsejo que le echen un vistazo, puede que encuentren alguna que les guste.”

Sin dejar de sonreír, Lina se alejó.

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